Tras ver esto nos fuimos para el Mont St. Michel, una auténtica pasada de sitio, es una roca donde han construido una abadía y casitas, en medio de la nada, donde desemboca un río y donde las mareas suben y bajan un montón, por lo que se queda rodeado de agua cuando hay marea alta y en medio de una playa fangosa cuando baja. Impresionante y totalmente turístico.
A mitad de la tarde nos fuimos para St. Malo, un pueblo costero con castillo y un edificio también en unas rocas que cuando sube la marea se queda aislado de tierra donde cenamos en un banco bajo las murallas. Paseamos por la playa y vimos la puesta de sol.
Y para terminar nos fuimos a Rennes donde hicimos 2 noches ya que se queda bastante cerca de muchos sitios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario